Comenzar el día con la reflexión de la mañana siempre ha sido nuestro sello propio. Tras el torbellino de mochilas ,saludos, sillas que se mueven, algún gritito bien sonoro , alguno que todavía sigue de pie, nos quedamos sentados, tranquilos y ante el “ Acordémonos de que estamos en la santa presencia de Dios” del profesor al que todos contestamos “ Adorémosle” sigue un silencio que no es ausencia de ruido, es mucho más que eso, es recogernos en nuestra interioridad dispuestos a escuchar con atención la frase, el evangelio, la noticia, la canción o el testimonio  que va a motivar nuestra reflexión . Ese silencio sigue cuando se plantean cuestiones para llevar a nuestra vida, lo que nos sugieren, lo que podemos hacer para cambiar, para mejorar y que nos dan la capacidad de ir despertando nuestra conciencia crítica, el diálogo desde el corazón, el desarrollar el hábito de reflexión, en definitiva  el aprender a ser. Cuando finalizamos con “ Viva Jesús en nuestros corazones” “ Por siempre” algo va cambiando día a día en todos nosotros alumnos y profesor.

Juana E. Rodríguez

La reflexión de la mañana

Según el espíritu de la Guía de las Escuelas, la reflexión era un elemento clave en la formación humana y cristiana de los alumnos, y tenía carta de naturaleza dentro de la oración de la mañana con la que  empezaba la jornada escolar. Era una de las ocasiones importantes en la que el profesor se dirigía a la totalidad de sus alumnos. Era una palabra breve, cálida, convencida y convincente, y bien preparada. Era una palabra “exhortativa”. El Santo Fundador la consideraba como un momento privilegiado, y se refiere a él en casi todos sus escritos pedagógicos y espirituales, incluso en la Regla de 1718.

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Nos fijamos en los fines que se perseguían: la formación de la conciencia personal, la interiorización, y el habituar al alumno a una reflexión sistemática sobre sí mismo, con vistas a la adquisición de hábitos personales y cristianos. La Reflexión es en las escuelas de La Salle una “tradición viviente”. A lo largo de más de tres siglos de historia lasaliana, bastantes Capítulos generales y Superiores han venido  recordando la importancia y necesidad de la Reflexión.

la Reflexión es ese tipo de actividad que se puede adaptar a todas las edades y situaciones de nuestro medio escolar. Puede adaptarse perfectamente a las situaciones del más diverso pluralismo que estemos viviendo. Con un gran espíritu de tolerancia, apertura y respeto a las convicciones de cada uno,

puede resultar un formidable instrumento de educación en valores, tales como los que proponemos en nuestro “Proyecto Educativo Lasaliano”: justicia, solidaridad, civismo, dignidad, respeto a las personas, atención al medio ambiente, apertura a lo universal…

La Reflexión puede ser hoy un instrumento privilegiado de cara a la formación de la conciencia crítica de nuestros alumnos en el mundo en que les toca y nos toca vivir. Es una ocasión para entablar un breve diálogo entre adultos y jóvenes. Es la manera de poder llegar a “tocar los corazones”. Es un verdadero camino para educar en la libertad. Es una dimensión de la pastoral escolar en su sentir más profundo.

Léon Lauraire, fsc

La Guía de las Escuelas Cristianas

Cuadernos MEL 12