Hay un día que ha pasado y casi no nos hemos enterado… Sé que tú también lo estabas esperando… Tendríamos que habernos encontrado en el terreno de juego y aunque los nervios, y la ilusión de ese momento no han llegado… la pelota ha comenzado a rodar en un partido que dura más minutos de lo habitual.

¡Estamos jugando el partido más importante de nuestras vidas! 

Somos las generaciones…. la tuya y la mía, las primeras en cambiar las normas del juego. El campo de nuestro cole, La Salle, lleva ya días vacío. Nadie anima desde las gradas, porque el silencio del pabellón es el que nos va a hacer ganar esta competición.

Pero esta vez, no seremos dos equipos; esta vez no miraré hacia arriba para ver tu cara pintada o tu sonrisa mientras caminas atado de la pierna de tu compañero. Esta vez no intentaré regatearte, ni marcar un gol en la portería contraria… porque esta vez, tu equipo es el mío y los goles los marcamos desde casa.

Sé que este es un año importante para ti… terminas el cole para comenzar tu futuro fuera… te esperan retos por delante en un momento incierto, y te juegas mucho en este final de curso peculiar e inesperado. Quería que supieses que nosotros ¡también te animamos! Que también aplaudo con fuerza desde mi balcón para que tú puedas escucharme.

No sé si algún día nos veremos en el campo, no sé si en algún momento te veré jugando a mi lado.

Lo que sí sé es que, sin haberlo imaginado, nuestros cursos han hecho historia en La Salle. Somos los Enanos y Gigantes de la cuarentena, los Enanos y Gigantes del partido con más minutos, los Enanos y Gigantes del partido que se juega en casa… porque cuando suene el pitido que anuncia “el final del partido”… seremos de  verdad campeones.